Acelgas

Propiedades de las acelgas

Su origen está asociado a la cuenca del Mediterráneo, sur de Europa y Norte de África. Hay datos que vinculan su consumo con Mesopotamia en el siglo IX a.C.

Desde el Neolítico se han aprovechado sus hojas y raíces para el consumo y era habitual disfrutarlas en las mesas de Egipto, Grecia, Roma o el mundo árabe. Estos últimos fueron los primeros en iniciar su cultivo y aprovecharse de sus propiedades medicinales y terapéuticas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, su consumo se asoció con personas con escaso poder económico y con el alimento para animales.

La acelga tiene un alto contenido en agua y tiene pocas cantidades de hidratos de carbono, proteínas o grasas y, por lo tanto, escaso valor energético. Por esta razón su consumo está recomendado en las dietas de adelgazamiento.

Hay que destacar su alto contenido en nutrientes reguladores como la fibra, sales minerales o vitaminas, sobre todo folatos, protovitamina A y vitamina C. Estas sustancias ayudan en la formación de anticuerpos para el sistema inmunológico, antioxidantes, así como buen estado de la piel, mucosas, cabello y huesos. También se recomienda su consumo a las personas propensas a padecer infecciones respiratorias como la faringitis, laringitis o bronquitis.

Los minerales presentes en las acelgas, como potasio, magnesio, sodio, yodo, hierro y calcio regulan la actividad muscular y tienen un suave efecto laxante y diurético que reduce la hipertensión o la retención de líquidos.

Su consumo resulta muy beneficioso  en mujeres embarazadas y la cantidad de hierro que contienen hace que sea muy recomendable en caso de anemia.