Leche de cabra

Más sana para los más pequeños

La leche de cabra forma parte de la dieta Mediterránea tradicional desde hace siglos, mucho antes que la leche de vaca cuya inclusión en nuestra dieta es de principios del siglo XX. Se daba incluso a los bebés que no podían tomar leche materna.

Es un magnífico alimento para los niños:

Después de la leche materna, es la más equilibrada. Es la que contiene mayor proporción de oligosacáridos similares a la leche materna los cuales desempeñan un importante papel en el desarrollo de la flora probiótica que nos defiende de las bacterias patógenas. 

Tiene altos niveles de vitamina A, B2, calcio y vitamina D, los dos últimos contribuyen en la formación de los huesos y ejerce un efecto preventivo contra enfermedades como la osteoporosis.

Presenta menor nivel de colesterol (entre un 30% y 40% menos) que la leche de vaca. Además tiene mayor cantidad de ácidos grasos omega 6 lo que lo convierte en un producto importante para la prevención temprana de la diabetes, arteriosclerosis u otras afecciones cardiovasculares.

El consumo habitual de leche de cabra favorece la absorción del hierro, porque su biodisponibilidad es mayor que en otras leches.

Por su diferente composición proteica, su menor contenido en lactosa y el menor tamaño de sus glóbulos grasos, es más fácil de digerir que la leche de vaca.

Por eso nuestros Arroz con leche de cabra y Natillas con leche de cabra son tan especiales, aunque tan deliciosos como los postres y meriendas de toda la vida!